Publicado: 21 de Mayo de 2014

A menudo nos encontramos con  que nuestros hijos se resisten a adoptar opiniones que están en contra de los que ellos piensan y creen; estas reticencias pueden ser debidas a la edad en la que se encuentran pero, a veces, es importante, que afronten situaciones concretas como por ejemplo conductas de trasgresión y no adecuación a límites y normas en el medio familiar, fracaso académico, conductas agresivas, comportamientos de riesgo y cualquier otro aspecto que afecte a su desarrollo evolutivo y su bienestar personal. Probablemente ellos no admitan que está ocurriendo conflicto alguno y no quieran saber nada de acudir al especialista, suelen argumentar que a ellos no les ocurre nada y que el problema es nuestro.

Nuestro objetivo como padres es conseguir que acudan a consulta y, para ello,  lo aconsejable es buscar el momento adecuado y exponer con franqueza a nuestros hijos nuestra preocupación acerca de lo que está pasando sin responsabilizarles directamente, explicándoles  nuestra intención de buscar ayuda y pedirles su colaboración.

Si nos encontramos con una negativa, debemos de respetar su decisión pues es inviable trabajar con una persona que se niega a colaborar. En este caso, podemos empezar a trabajar nosotros como padres, a cambiar actitudes, manejar comportamientos, aprender a trabajar los conflictos y así, a lo mejor, conseguimos que poco a poco se incorporen a nuestra dinámica y acaben colaborando.

De esta manera, habremos logrado generar alternativas diferentes que mejorarán la dinámica familiar y habrán potenciado nuestra habilidades de manejo de situaciones con nuestros hijos adolescentes.

Si tienes dudas al respecto de cualquier situación complicada o no sabes si estás actuando correctamente, no dudes en pedir ayuda profesional para solucionar conflictos.