Publicado: 7 de Mayo de 2015




 

La finalidad de los deberes desde el punto de vista del aprendizaje es la de repasar los conocimientos expuestos en clase y acostumbrar al alumno a responsabilizarse de sus tareas y aprender a ser autónomo en la adquisición de conocimientos.

Muchas veces las tareas se llevan a casa por diversos factores tales como  el mucho contenido, falta de tiempo, dificultad lectora, etc.

La relación padre/madre hijo, se ve muy afectada cuando todo se centra en el área escolar. Muchos padres hablan en plural “vamos a hacer las tareas” “¿qué examen tenemos hoy?....

 El ambiente familiar se ve afectado a menudo por este papel donde los padres actúan c de “profesores en casa” 

El papel de los padres es el de estimular, ayudar y complementar los conocimientos adquiridos en clase pero no hacer de segundo profesor.

El tiempo:

Es necesario establecer un horario para los deberes en el que debemos de  procurar que no haya interrupciones, se necesita un tiempo de acomodo diferente en cada niño – entre 10 /15 minutos -, para entrar en el tiempo de concentración deseada, pasado una hora u hora y media es normal un descenso de la concentración. 

Ayudarle a planificar las tareas, no empezar por lo más difícil, sino una asignatura que para el niño sea de dificultad media y después ir aumentando, dejar para el final los ejercicios rutinarios, mapas, dibujos,  etc. 

El lugar:

Importa que elijamos bien el lugar de trabajo, casi todos los niños tienen en casa una mesa para este fin. Hemos de ayudarles a quitar elementos distractores, la mesa de estudio no puede estar mirando a la ventana, el móvil, las consolas, el televisor, juguetes, etc. que tenga a mano aquello que va a usar o necesitar solamente. No es cierto que la música ayude a la concentración (salvo algún tipo muy especifico) le estamos pidiendo al cerebro que atienda a muchos estímulos, es más recomendable centrarse en lo importante.

  Estar disponible, no encima:

“Estar” a la hora de los deberes; la idea es ir desarrollando un hábito de estudio que luego será muy necesario en cursos posteriores, acompañarle en el aprendizaje y “estar” cuando sea necesario, no siempre. 

La importancia de una rutina diaria:

Es más importante, que los deberes sean parte de la rutina diaria. Siempre tiene que haber un tiempo reservado para las tareas escolares, incluso los días que no se tengan deberes. Así damos una coherencia a todo lo aprendido y tendrá más sentido para él/ella. 

Otras cuestiones importantes:

Los padres debieran estar cercanos pero no “ponerse con ellos a hacer los deberes”, tienen que saber que es su trabajo, los deberes son para los niños, no para los padres.

 

Es necesario hablar con los profesores a menudo, y así poder ver entre todas las partes la mejor manera de ayudarles.

Fomentar el trabajo por escrito ya que esta es la forma que se le va a pedir y no solamente de forma oral. 

Siempre que sea posible, es recomendable que los padres se alternen con los deberes y se pongan de acuerdo en las normas establecidas para los mismos. 

No debemos de olvidar que es importante alabar los logros conseguidos y no sólo recriminar lo que no se ha logrado.   

Establecer consecuencias

Las consecuencias de no hacer los deberes o no llevarlos hechos, suelen ser muy claras:  negativo y/o “notita” en la agenda a firmar por los padres, si no estudian, los profesores lo tendrán también reflejado y tomarán partido en las notas globales. Pero, los padres también debemos de actuar en consecuencia para no enviar mensajes contradictorios.  

Las extraescolares

Son buenas y necesarias porque nos ayudan a desconectar de la rutina diaria pero seamos coherentes también en éste punto: no debemos de sobrecargar.

Que no hacer:

Creo que llegados a éste punto, más importante resaltar las cosas que no se deben hacer. Protestar como adultos sobre la cantidad o calidad de los deberes.

Protestar como adultos sobre la cantidad o calidad de los deberes.

Hay que aceptar la realidad. Los deberes son los que son y tocan los que ha considerado oportuno el profesor que los ha mandado.  Si consideramos que son demasiados, deberemos hablar con el profesor para buscar alternativas; si no tenemos  paciencia es conveniente que le ayude otra persona, pues estaremos transmitiéndoles un sentimiento de incapacidad “mi padre se desespera por que soy tonto/a y no lo entiendo”.

Los deberes no deben de convertirse en una pelea continua que lo que haga sea alejarnos de nuestros hijos y empeorar la relación con ellos. Se necesita ver cómo y de qué manera podemos ayudarles estimulando su capacidad de autonomía.

Si no entienden algo se lo explicaremos pero luego le dejaremos que por sí mismo lo ponga en práctica. Si vemos que sus dudas son muchas, es aconsejable que sea el profesor el que las aclara y el niño debe de tener claro que las dudas las resuelve el colegio no la casa.

 En resumen, nuestro objetivo es ayudarles pero en ningún momento hacer sus tareas pues de esta manera no les ayudaremos en su futuro.