Publicado: 26 de Mayo de 2014

Las relaciones de pareja forman un pilar importante en nuestro bienestar personal. Así, éstas junto con las relaciones familiares  pueden interferir o potenciar nuestra salud tanto física como mental repercutiendo en otras áreas importantes de nuestra vida tales como el trabajo, los hijos, las relaciones sociales....

 La relación de pareja puede actuar como fuente de estrés o como sistema de apoyo emocional y social, favoreciendo la satisfacción y bienestar del individuo.

Cuando la pareja se resiente, es importante  identificar los factores tanto individuales como de la propia relación que generan y mantienen los estilos conflictivos dentro de ésta, y establecer un plan estructurado de intervención dirigido a eliminar o reducir estos factores y así poder mejorar la calidad en la relación y la satisfacción individual.

La terapia de pareja consistiría en términos generales en:

  • Aumentar la satisfacción y los agrados mutuos.
  • Entrenar en habilidades para comunicarse más adecuadamente.
  • Manejar los conflictos.
  • Aprender a entender y aceptar al otro.
  • Abordar situaciones de crisis como problemas familiares o personales.

En algunas ocasiones, uno o los dos miembros de la pareja han optado por la separación  siendo necesaria la colaboración de un equipo multidisciplinar para una correcta ejecución. En términos generales, sin entrar en detalles específicos, es necesario afrontar la ruptura de la convivencia y reajustar los factores familiares y sociales afrontando los factores psicológicos (problemas personales) que hayan quedado afectados.

Muchas veces, una ayuda a tiempo puede hacer que la relación continúe y mejore poniéndose para ello, en manos de unos buenos profesionales que asesoren y trabajen con una metodología adecuada.